Esta guía responde a cuánto cuesta contratar una productora audiovisual para tu proyecto — no con una tarifa cerrada, sino explicando cómo se construye realmente el presupuesto.
Respuesta rápida
No existe un precio único: depende de las localizaciones, los días de grabación, si hay actores y cuánta posproducción lleva detrás. Como referencia muy amplia del mercado español —no una tarifa de MIDMEDIA LAB— un proyecto sencillo puede moverse en unos pocos cientos de euros, uno de complejidad media en varios miles, y una producción de alta gama puede superar los 10.000€. La única forma de saber dónde cae tu proyecto es contándonoslo.
Por qué el precio varía tanto
Pedir “el precio de un vídeo” es como pedir “el precio de una casa” sin decir cuántas habitaciones tiene ni con qué acabados. Dos vídeos que parecen iguales pueden diferir en miles de euros según las variables de detrás.
Los factores que determinan el coste
- —Número de localizaciones: cada cambio de ubicación suma tiempo de montaje, desmontaje y desplazamiento.
- —Días de rodaje o de sesión: el coste crece de forma prácticamente lineal con cada jornada añadida.
- —Actores o talento: frente a grabar solo al equipo del cliente, añade cachés y, a veces, dirección de casting.
- —Complejidad de posproducción: motion graphics, corrección de color avanzada o edición de audio multicanal suman horas de trabajo que no se ven en el rodaje pero sí en la factura.
- —Urgencia del plazo de entrega: pedir en 48 horas lo que normalmente lleva una semana casi siempre tiene un recargo.
- —Derechos de uso: una licencia de uso ilimitado en el tiempo y en todos los canales cuesta más que un uso puntual y limitado.
Tres escenarios según complejidad
Más que precios por servicio, es útil pensar en la complejidad del proyecto — un mismo servicio (vídeo, foto, evento) puede caer en cualquiera de estos tres niveles según las variables de arriba:
- —Sencillo: una localización, sin actores, una jornada de grabación o sesión, edición básica. Por ejemplo, un vídeo institucional corto grabado en las propias oficinas, o una sesión de producto con pocas referencias.
- —Complejidad media: dos o tres localizaciones, dirección de arte, varios días de rodaje o sesión, motion graphics o retoque avanzado. Por ejemplo, un vídeo corporativo con entrevistas en varias sedes, o una cobertura de evento con varias cámaras.
- —Alta complejidad: múltiples localizaciones, actores o talento, equipo ampliado, distribución en varios formatos y canales. Por ejemplo, una campaña de marca con rodaje en varios días y piezas derivadas para distintas plataformas.
La horquilla real dentro de cada nivel depende por completo de las variables de la sección anterior — por eso un presupuesto serio siempre empieza preguntando por tu proyecto, no dando un número al aire.
Por qué pedir “un precio” sin más no funciona
Cuando escribes a varias productoras pidiendo “precio de un vídeo corporativo” sin más contexto, cada una asume cosas distintas — una calcula para un día de rodaje sin actores, otra para tres días con dirección de arte completa — y los presupuestos que recibes no son comparables entre sí, aunque lo parezcan. Cuanto más contexto des (localizaciones, duración final deseada, dónde se va a usar), más real y comparable será cada respuesta.
Errores comunes
- —Comparar presupuestos sin comparar qué incluyen (revisiones, derechos de uso, entregables).
- —Elegir solo por el precio más bajo, sin preguntar qué se ha recortado para llegar a esa cifra.
- —No reservar margen para imprevistos de rodaje — permisos, cambios de localización de última hora.
- —Pedir “el precio más barato posible” en vez de definir primero qué necesita realmente el proyecto.
Conclusión
No existe un precio único para “un vídeo” o “una sesión de fotos” — existe un rango que depende por completo de las variables de tu proyecto concreto. Más que buscar una cifra, lo útil es entender qué mueve el precio y pedir un presupuesto con el contexto completo de lo que necesitas.

